LA CORRUPCIÓN ES
PARTE DEL PROBLEMA
Por otra parte, el ranking de
percepción de corrupción de 2017 de Transparencia Internacional ubicó a México
en el lugar 135 con un índice de 2.9, inclusive por debajo del promedio de 2008
a 2017, de 3.23; Uruguay y Chile se encuentran en los lugares 23 y 26, respectivamente;
Argentina en el 85 y Brasil en el 96, que son cuatro países con índice del año
señalado similar a sus promedios de 10 años (2008-2017).
En este sentido, la corrupción y sus
consecuencias en varios indicadores económicos, en particular en relación con
la desigualdad económica, han sido el foco de interés académico durante los
últimos 20 años. La corrupción puede tener impacto en la desigualdad de
ingresos de varias maneras: directamente mediante sistemas impositivos sesgados
que favorecen la riqueza y están bien conectados indirectamente por medio de
otras variables que, a su vez, afectan la desigualdad, por ejemplo, el nivel y
la eficacia del gasto social y el acceso desigual a la educación y a los
servicios públicos, con especial atención en los servicios de salud.
Si se compara con países
latinoamericanos de ingreso per cápita similar, nuestro país tiene el mayor
porcentaje de pobreza respecto de su población con 46%, por encima de Argentina
con 32%, Brasil con 25%, Chile con 14% y Uruguay con 10 por ciento.
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