LA CORRUPCIÓN ES PARTE DEL PROBLEMA

Otro gran problema es la corrupción. La mitad de los mexicanos asegura haber pagado algún soborno en 2017, según el Índice de Percepción de la Corrupción de la organización Transparencia Internacional, que sitúa a México en el puesto 135 de 180 países. Y a este problema se une además la inseguridad y la violencia. Después de Siria y según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, México es el país más violento del mundo y registra 80 asesinatos cada día. Los datos de violencia contra las mujeres tampoco son alentadores; el 63% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún incidente de violencia de género a lo largo de su vida según el INEGI, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía mexicano.

El análisis de los efectos de la corrupción en la dinámica económica y sus resultados, sobre todo en lo referente a la distribución del ingreso, ha sido un tema de interés creciente entre investigadores y académicos de diversos campos. Aun cuando se reconoce que el origen de la corrupción es diverso, destacan factores estructurales e institucionales que pueden tener mayores efectos en la forma y la magnitud de la corrupción

Desde el punto de vista estructural, cada vez es mayor la diferencia de ingresos entre personas que poseen y/o dirigen actividades económicas y aquellas que basan sus ingresos principalmente en su trabajo directo, por lo que las desigualdades se han ampliado significativamente. Por otra parte, existen también elementos institucionales y de gobernanza que pueden incidir en resultados de corrupción, como la falta de claridad legislativa sobre contratos gubernamentales, la ausencia de transparencia, la incorporación sin antecedentes de personal en la administración pública y, sobre todo, el uso discrecional de los recursos públicos

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