El impacto de la pandemia de los ricos
y pobres en México
El análisis de las pérdidas de ingreso
usando curvas de incidencia del crecimiento con relación a la distribución de
ingresos pre-pandemia sugiere que todos los hogares estarían en promedio peor
después del COVID-19 pero los peores efectos podrían recaer en los pobres
moderados y los vulnerables a caer por debajo de la línea de pobreza. Este
resultado se debe a que los más pobres tienen el “colchón” de ingresos descrito
anteriormente. Sin embargo, esto no resta importancia a que los hogares pobres
aun perdiendo menos en términos relativos pueden sufrir un impacto devastador
en sus niveles de vida.
El impacto económico se ha reflejado en
el colapso del PIB en el segundo trimestre (-18 por ciento), el pronóstico de
caída de la producción para 2020 de alrededor de 10 por ciento, y la lenta
recuperación que tendremos en los próximos años. El impacto social también es
profundo y múltiple. La desocupación se colapsó en abril y mayo, y se ha
recuperado ligeramente en los meses de junio y julio. Sin embargo, el
número de personas disponibles para trabajar pero que no buscan trabajo porque
no creen que lo conseguirían se acerca a 5.4 millones. Peor aún, los ingresos
de dos terceras partes de los hogares se han reducido desde que inició la
pandemia, y en promedio se han caído casi a la mitad (Encovid-19). El
porcentaje de personas que se sienten seguras de llevar alimentos a su casa,
que tienen seguridad alimentaria, se ha reducido de 38.9 por ciento en abril de
este año a 27.2 por ciento en julio. Es decir, siete de cada diez hogares en
México tienen dificultades, esperadas o reales, de no poder acceder a los
alimentos necesarios indispensables.
No es raro entonces que una tercera
parte de los adultos mayores de 18 años están mostrando altos niveles de
ansiedad. Y los datos de la tragedia continúan en términos de homicidios
dolosos contra las mujeres y violencia intrafamiliar, dificultades en el
seguimiento de los cursos a distancia y la imposibilidad de evaluar el
aprendizaje de los niños y jóvenes, y un largo etcétera. Es una verdadera
tragedia la que estamos viviendo y que tendrá repercusiones por muchos años.
Una consecuencia de la pandemia (tanto
debido al virus como al pésimo manejo sanitario, económico y social por parte
del gobierno federal) y que ya estamos observando es el grave empobrecimiento
de la población. De acuerdo con los cálculos del Centro de Estudios Educativos
y Sociales que dirige Miguel Székely, la pobreza en México ha afectado a todos
los mexicanos. El porcentaje de la población que se encuentra en condición de
pobreza laboral, que se define como el ingreso necesario para comprar una
canasta básica (y se asemeja a la pobreza extrema siguiendo a Coneval), pasó de
34.9 por ciento en febrero a 48.1 por ciento en junio. Por su parte, la
población en pobreza monetaria definida por el Coneval disminuyó ligeramente de
21.4 por ciento a 18.8 por ciento en ese periodo, de modo que la población en
pobreza total aumentó de 56.3 por ciento en febrero a 66.9 por ciento en junio.
Es decir, más de 12 millones de personas ingresaron al estrato de personas en
pobreza.
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